domingo, 12 de noviembre de 2017

MÁS CUENTOS DE JOYCE C. OATES


Tampoco este año le han dado el Premio Nobel a Joyce Carol Oates. Esperemos que los académicos suecos le hagan justicia a tiempo. Porque los méritos de la veterana y excepcional escritora estadounidense (Lockport, Nueva York, 1938) siguen aumentando sin cesar. A un promedio de casi un par de libros por año, Joyce Carol Oates es un caso prodigioso de prolífica e incombustible creación literaria de calidad, tanto en la novela como en los relatos más breves. A su ya extraordinaria lista de obras se suma la reciente publicación de su extensa novela “Un libro de mártires americanos”, que Alfaguara acaba de editar en España y que espero leer pronto y reseñar aquí.
Tras “El señor de las muñecas y otros cuentos de terror” (Alba Editorial, 2017), que reseñamos aquí hace unos meses, “Dame tu corazón” es el segundo libro de relatos de Joyce Carol Oates que se publica este año en España. Si aquel contenía seis estupendas narraciones breves; este, algo más extenso, contiene diez. “Dame tu corazón” fue editado en Estados Unidos en 2011 y ha sido Gatopardo Ediciones, en otra apuesta por la calidad y el buen gusto, la que lo ha publicado ahora en nuestro país, con traducción de Patricia Antón de Vez Ayala-Duarte.
Los diez cuentos de “Dame tu corazón” siguen las características habituales de la narrativa de la escritora estadounidense. Muestran, sobre todo, su prodigiosa capacidad para adentrarse en los aspectos más oscuros, insospechados y ocultos de la naturaleza humana, en los escondidos y complejos recovecos donde se convierten en irracionalidad algunos sentimientos pervertidos o no adecuadamente encauzados. Y, literariamente, la misma maestría de siempre para el relato breve, el mismo ritmo sostenido con sus dosis adecuadas de suspense e intriga y, en este libro de manera más acentuada, los finales no cerrados, cargados de una sugerente ambigüedad y de una doble o múltiple interpretación
“Dame tu corazón” es el primer relato y el que da título al libro. Reproduce una carta que una mujer envía a un hombre con el que ella tuvo una relación siendo muy joven. Le reprocha que le abandonara y lo amenaza con una venganza implacable sobre él y su familia. “Cerebro/escindido” narra el dramático encuentro entre un sobrino drogadicto y delincuente que va a robar a la casa de su tía, que regresa inesperadamente del hospital donde está ingresado su marido. Es un relato de gran intriga y tensión, con un final abierto y doble. En “El primer marido”, el tema central son los celos de un hombre que descubre unas fotos de su mujer con su primer esposo. “Strip Poker” arranca con una chica de 14 años en bikini que se sube a una lancha de unos cuantos treintañeros bebidos y animados. “Asfixia” es uno de los mejores relatos del libro: la relación entre una hija nómada e insegura y una madre alejada de ella, con una terrible sombra del pasado planeando sobre ambas. En “Tétanos”, encontramos a un asistente social, que debe enfrentarse a su difícil relación sentimental con su pareja, y a un niño violento y problemático que está internado en un centro de menores. “El torrente” tiene un cierto aire faulkneriano; transcurre en una granja, en el campo, en una numerosa familia a la que se añade un primo que padece una cierta deficiencia mental. “Ninguna parte” vuelve a reunir a una adolescente que odia a su madre con un grupo de jóvenes mayores que ella en un peligroso cóctel de alcohol y drogas. Otro de los grandes relatos del libro es “Sangría”: una virulenta relación, en la que es posible que nada sea en verdad como parece,  entre una niña y un joven que la recoge herida en su coche. “Vena cava” es el tremendo relato que cierra el libro, sobre un excombatiente de la guerra de Irak que retorna a su país destrozado tanto en lo físico como en lo psicológico.
Diez grandes relatos de una escritora excepcional. Para saborear despacio de la mejor literatura.
“Dame tu corazón”. Joyce Carol Oates. Gatopardo Ediciones. 2.017. 344 páginas.



ERMITAS DE BONANSA Y CONGOSTO DE OBARRA: BONANSA-SAN AVENTÍN-SAN ROQUE-SAN SALVADOR-SANTA LUCÍA-ALTO DE BONANSA-PUENTE DEL MOLINO DE ALINS-RÍO BLANCO-LA CROQUETA-BALLABRIGA-OBARRA

Bonansa

Casa Navarri de Bonansa, donde nació Joaquín Maurín
Subiendo de Bonansa a San Aventín
Ermita de San Aventín


Ermita de San Roque

Subiendo a San Salvador
Ermita y mirador de San Salvador

Ermita de Santa Lucía

Hacia el Alto de Bonansa

Roca de las nueve cadollas
Els Plans
Alins
Cotiella con zoom
Llegando al Alto de Bonansa
Bajando al puente de Alins

En el camino de la Croqueta



Paso de la Croqueta
Obarra desde la Croqueta
En lo alto de la Croqueta
Ballabriga

Obarra


El Centro Excursionista Ribagorza organizó el pasado domingo una excursión dentro del programa “Aragón a pie por GR”. Fue un recorrido que combinó buena parte de la ruta circular de las ermitas de Bonansa con dos tramos del GR-15 y el GR-18.1, en el valle del Isábena, dentro de la zona oriental de la comarca de Ribagorza.
En la actividad participamos 38 personas, que salimos de Graus en autobús a las 8 horas. Poco después de las 9 llegamos a localidad de Bonansa (1.256 m.), donde iniciamos nuestra caminata. El primer tramo de la excursión transcurrió por la Ruta de las Ermitas, señalizada en parte como PR-HU214. Es un itinerario circular de 9 Km, del que recorrimos 7 Km, hasta el Alto de Bonansa. Tras pasar por la plaza de Bonansa y ver la casa Navarri, en la que nació el político y escritor Joaquín Maurín, ascendimos en diez minutos hasta la ermita de San Aventín, una restaurada construcción románica en lo alto de un cerro que sirve de magnífico mirador. En otros diez minutos de bajada, llegamos a la ermita de San Roque, también románica y restaurada no hace mucho. Desde allí, cruzamos una pista asfaltada y, de nuevo en ascenso, nos adentrarnos en un espeso pinar. Siguiendo las marcas de PR, en poco más de una hora, alcanzamos San Salvador, una pequeña ermita románica que, situada a 1.510 m. de altitud, dispone de un magnífico mirador anexo que permite disfrutar de espléndidas vistas del valle de Castanesa. Protegidos del viento, hicimos la parada para el desayuno y nos hicimos una foto de grupo.
Retrocedimos sobre nuestros pasos y volvimos a un cruce de caminos para dirigirnos a la ermita de Santa Lucía, ya perteneciente al municipio de Laspaúles, totalmente reconstruida de una anterior del siglo XVI y con un pozo en su interior cuyas aguas, según la advocación de la santa titular, protegen y cuidan la vista. Desde aquí iniciamos un leve descenso hacia el Alto de Bonansa, con breve desvío del sendero para ver la Roca de las Nueve Cadollas, sobre la que existe una leyenda de hadas y encantarias que se explica en un panel.
En el Alto de Bonansa (1.359 m.), conectamos con el GR-15 que seguimos, por una bajada de bosque umbrío y húmedo, hasta el llamado puente del Molino de Alins. Continuamos algo más de un kilómetro por la carretera A-1605 hasta Río Blanco, donde conectamos con el GR-18.1, que ya no dejamos hasta el final en Obarra. El camino transita siempre, con magníficas vistas de bosques otoñales, por la margen derecha del Congosto de Obarra, ascendiendo hasta el llamado paso de la Croqueta, para descender primero a la pequeña localidad de Ballabriga y, finalmente, al monasterio de Obarra (1.000 m.), donde a las 16 horas terminamos nuestra excursión. Habíamos recorrido 19,6 km, en siete horas, de las que poco más de cinco y media estuvimos en movimiento. El desnivel acumulado de subida fue de 853 m. y el de bajada, de 1.078 m.
Mapa y perfil de la excursión



Artículo publicado en Diario del Alto Aragón


jueves, 2 de noviembre de 2017

GRAUS-PUENTE DE ABAJO-MIRADOR DE LAS FORCAS-SAN BARTOLOMÉ-PORTASPANA-PASARELA DEL ISÁBENA-GRAUS. (EXCURSIÓN EN EL CONGRESO DE LA SEMAN)

Grupo junto a la pasarela del Isábena
Grupo en el mirador de las Forcas
En el puente de Abajo
La basílica de la Virgen de la Peña
Subiendo desde el puente con Graus al fondo
Zona aérea en las Forcas



Graus desde el mirador de las Forcas
Subiendo hacia el repetidor de las Forcas
Ermita de San Bartolomé


Camino a Portaspana
Iglesia de Portaspana
Volviendo a Graus por la margen izquierda del Isábena


Pasarela del Isábena

Casi una veintena de personas participaron el pasado sábado en una excursión por los alrededores de Graus, organizada por el Centro Excursionista Ribagorza. La actividad se inscribía dentro de los actos del XVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina y Auxilio en Montaña que se celebró en Graus entre los días 26 y 29 de octubre. El CER diseño el itinerario de la excursión y realizó labores de guía para un grupo de excursionistas de diferentes procedencias geográficas que estaban participando en el evento.
Fue una excursión matinal con un recorrido circular que combinó una parte del itinerario de la llamada Ruta de los Miradores de Graus con un corto tramo del GR-1 que lleva de Graus al despoblado Portaspana. Los 17 participantes salimos de la Glorieta Joaquín Costa de Graus, para dirigirnos por el Paseo del Ésera hasta el puente medieval o de Abajo. Por él, cruzamos el río Ésera hasta su margen izquierda y ascendimos, por terreno de conglomerado rocoso, en la zona conocida como Las Forcas. Tras una corta subida, el sendero entra en un tramo algo aéreo que cuenta con una sirga anclada en la roca para dar más seguridad a los excursionistas. En pocos minutos, el camino vuelve a ascender por terreno rocoso hasta el denominado Mirador de las Forcas, que ofrece unas inmejorables vistas aéreas de la villa grausina.
Enseguida se llega a una pista de tierra que lleva al repetidor de las Forcas y continúa en dirección al este por lo alto de la sierra. Atentos al indicador, abandonamos la pista por la izquierda y descendimos por un estrecho sendero que se adentra en un bosque de robles o “caixigos” hasta desembocar en un bosque de pinos. Brevemente nos detuvimos en los restos de la ermita de San Bartolomé, sobre los que se construyó posteriormente una borda o caseta de monte. De la vieja construcción románica se conserva íntegro su bello ábside románico canónicamente orientado al este.
Siguiendo por el interior del bosque de pinos, conectamos en el GR-1 que transita por una ancha pista que conduce al despoblado Portaspana. Subimos hasta el arruinado lugar por lo que queda del viejo camino empedrado, que seguimos hasta las ruinas de la iglesia del pueblo. Ascendimos luego hasta lo alto del despoblado, donde hay una pequeña explanada con un doble círculo de cipreses, desde la que disfrutamos de magníficas vistas del curso final del río Isábena, antes de su desembocadura en el Ésera, con el caserío de Graus bajo la peña del Morral y la sierra de Torón cerrando a lo lejos el horizonte.
Desde Portaspana, descendimos hasta la margen izquierda del Isábena y continuamos en paralelo al discurrir del río por bosque de pinos y mixto de ribera. Ya cerca de Graus, cruzamos sobre las aguas del Isábena por una pasarela situada a la altura de la llamada Gorga del Chuflé. Por una zona de huertas entramos en el casco urbano grausino y cerramos el círculo en la Glorieta Joaquín Costa, donde unas cuatro horas y media antes habíamos comenzado nuestro recorrido.

Artículo publicado en Diario del Alto Aragón