jueves, 11 de enero de 2018

DE NAVAL A LAMATA POR SAN BENITO Y LA SIERRA DE ARBE

Naval
 Cotiella con la niebla matinal, antes de dejar los coches en Lamata
 Pilaret de San José en el inicio de la caminata en Naval
 Grupo en la subida
 Naval con zoom desde el camino de subida
 Subiendo desde Naval a San Benito

 Vista del Turbón
 Llegando a San Benito
 En la ermita de San Benito



 Foto con zoom de la iglesia de Olsón desde San Benito
 Olsón
 Vista del Aneto, con el tozal de Palo en primer plano.
 Cotiella
 Bajando de San Benito a Lamata


 Litonero de Casa Olivar en Lamata
 Gatos en Lamata

 Comida en Tres Caminos de El Grado
La pasada semana, y aprovechando las vacaciones navideñas, hice una agradable excursión con Caminantes de Alpargata, grupo de amigos procedentes de Graus y Barbastro que suelen realizar con regularidad salidas al monte en días laborables. En este caso habían diseñado un atractivo recorrido entre las localidades de Naval y Lamata, uniendo las comarcas de Somontano y Sobrarbe a través de la sierra de Arbe, con la ermita de San Benito como punto más alto y cambio de vertiente del itinerario.

Tras dejar previamente algún vehículo en Lamata para la vuelta, alrededor de las 9.30 horas iniciamos la caminata en la plaza mayor de Naval. Salimos de la población por una calle ascendente y pasamos junto al pilaret de San José. Llegamos a la carretera de Suelves y en un cruce de caminos, con una cruz de término en medio, cogimos el de la izquierda. Hasta la ermita de San Benito, y durante 7,7 km, fuimos ascendiendo por una pista de tierra, con bosque de carrascas, enebros y bojes y algún campo de almendros. A nuestra izquierda vimos durante un buen rato el diseminado caserío actual del pueblo de Suelves, con construcciones más recientes junto a las antiguas del viejo despoblado.

A la derecha de la pista dejamos las ruinas del antiguo mesón de la Sierra. En este punto nuestro camino, hasta aquí señalizado como sendero local, conecta con el PR-HU159 que viene procedente de Abizanda y de la ermita de San Victorián, famosa por la predicción anual de los langostos. Seguimos el PR durante poco más un kilómetro y llegamos a la ermita de San Benito, ya en la comarca de Sobrarbe. Situada a 1.075 m. de altitud, desde ella se contempla una espléndida panorámica del Pirineo, con Tendeñera, las Tres Sorores y las Tres Marías, la Peña Montañesa, las Maladetas y el Aneto, Cotiella y el Turbón, entre otros picos importantes de nuestra cordillera. También se ven muchos pequeños pueblos sobrarbenses, entre los que destaca Olsón con su majestuosa iglesia de Santa Eulalia. A la ermita de San Benito, construcción popular del siglo XVI de alargada planta rectangular, aún suben en romería desde los pueblos de la redolada y, por su importante valor simbólico y religioso, la sierra de Arbe, en la que se ubica, es también llamada en la comarca sierra de San Benito.

Desde la ermita, y tras la reglamentaria parada, dejamos el PR-HU159 que se dirige a Olsón y descendimos, en dirección al norte, por una pista que sigue el camino de la vieja cabañera del ganado. Terminada la bajada, y tras un corto tramo por carretera, llegamos a Lamata, donde dimos por terminado nuestro recorrido. Habían sido 14 km, en los que invertimos cinco horas, andando relajadamente e incluyendo las necesarias paradas. El desnivel de subida fue de unos cuatrocientos metros y de unos quinientos el de bajada. Tras recuperar los vehículos que habíamos dejado en Naval, nos fuimos a comer a un restaurante de El Grado, donde repusimos fuerzas tras la caminata en una ambiente agradable y distendido. Una buena manera de empezar el año excursionista.

Artículo publicado en Diario del Alto Aragón


domingo, 7 de enero de 2018

MUJERES EN EL GULAG


“Vestidas para un baile en la nieve” es un ensayo que reúne las historias de nueve mujeres que fueron condenadas al Gulag durante la dictadura soviética. Su autora es Monika Zgustova (Praga, 1957), escritora y traductora checa afincada en Barcelona desde los años ochenta. Colaboradora en varios diarios, ha traducido al español a muchos de los principales autores checos y rusos y ha publicado ensayos y cuentos, una obra de teatro y seis novelas, la última de las cuales es “Las rosas de Stalin” (Galaxia Gutenberg, 2016). Es también autora de una monumental biografía del gran escritor checo Bohumil Hrabal (“Los frutos amargos del jardín de las delicias”, Galaxia Gutenberg, 2016), alguno de cuyos libros hemos reseñado en esta sección.

El terrible castigo de la deportación de los disidentes a los campos de trabajo durante la época estalinista fue denunciado por el escritor ruso Alexander Solzhenitsin en su monumental obra “Archipiélago Gulag”, donde reunía su propia experiencia y los testimonios de más de doscientos compañeros de aquella feroz represión. Otros escritores continuaron el camino de denuncia iniciado por Solzhenitsin. No había, sin embargo, ningún libro que narrara las vivencias de las mujeres que sufrieron en sus carnes esa dolorosa experiencia. El libro de Monika Zgustova viene a llenar ese vacío: “Había leído a Solzhenitsin y otros libros con testimonios masculinos, me dieron direcciones de ex presas y empecé a visitarlas sin documentación previa. Para conservar la misma mirada que puede tener el lector de mi libro ante las vivencias que me contaban. No hay literatura, todo es la pura verdad que me explicaron aquellas mujeres”.

“Vestidas para un baile en la nieve” contiene nueve entrevistas con otras tantas mujeres que sobrevivieron al Gulag. Aunque algunas viven en Londres o París,  casi todas fueron entrevistadas en los típicos pisos de los suburbios de Moscú, en los populares bloques de viviendas conocidos como “jruschovki”, construidos en la época de Nikita Jruschov, el sucesor de Stalin. Es durante la dictadura de este, en la segunda década de los años cuarenta y la primera de las cincuenta, cuando estas mujeres sufrieron el destierro a los campos de trabajo de las frías tierras siberianas próximas al Ártico. El libro está dividido en nueve capítulos y cada una de las mujeres a las que se dedican es comparada con un personaje de la mitología clásica (la mujer de Lot, Penélope, Judith, Minerva, Psique, Antígona, Ulises, Ariadna y Eurídice). Todas son mayores cuando son entrevistadas, excepto Galia Safánova, que nació en los años cuarenta en un campo del norte de Rusia donde su madre estaba confinada. Especialmente interesante es el caso de Irina Emeliánova, hija de Olga Ivínskaya, el último amor de Boris Pasternak, que inspiró el personaje de Lara de la novela “El doctor Zhivago”. Irina estuvo en el Gulag con su madre (antes lo había estado su abuela) durante los años sesenta, ya en época de Jruschov.

Lo que más sorprende a la entrevistadora es que “la mayoría de ellas dicen que si tuvieran otra vida, querrían pasar unos años en un gulag, repetir la experiencia. Esto es algo que yo no podía entender”. “Creo que la diferencia era tan fuerte, para bien y para mal, que la vida normal les parecía descafeinada, poca cosa”. Allí, frente a la constante humillación, vivieron con una intensidad única sentimientos como la amistad, el amor, el cariño o la solidaridad. Otro aspecto que llama la atención es la búsqueda de la estética y la belleza para sobrevivir en medio del horror que padecían. “Casi todas las mujeres que sobrevivieron –dice Monika Zgustova– me explicaron que el sentido de la estética, de sentirse bien con ellas mismas, era muy fuerte. Tras una jornada de trabajo de entre 12 y 15 horas en condiciones extremas, cuando regresaban al barracón, en lugar de lanzarse sobre la cama y quedarse fritas, se lavaban y planchaban el pantalón como podían, con las manos, para estar presentables, no para nadie, sino para ellas mismas, para sentirse limpias. Es curioso que quienes seguían estas prácticas sobrevivían más que las otras. La cultura, tener conciencia de su inocencia, ese saberse injustamente condenadas, les ayudaba a sobrevivir”.

Todas ellas, además, se convirtieron en grandes lectoras y los libros ocuparon ya para siempre un lugar fundamental en sus vidas. Leer este libro sobre sus terribles experiencias es rendirles el homenaje y reconocimiento que merecen.

“Vestidas para un baile en la nieve”. Monika Zgustova. Galaxia Gutenberg, 2017. 269 páginas.

viernes, 5 de enero de 2018

CAMINO REAL DE SANTIAGO PENA + DOLMEN DE BRAÑAL Y DÓLMENES DEL MONTSEC

Dolmen de Brañal


 Mar de niebla desde la subida a la cima del Montsec de Ares

 Asomándonos sobre las pasarelas de Montrebei
 En la cima del Montsec de L'Estall (1.331 m.)
 Sabina
 Bajando desde el paso de San Miguel
 Ruinas de la ermita de San Miguel
 El Montsec de L'Estall
 El pantano de Canelles
 El primer dolmen del Montsec


 Segundo dolmen del Montsec
 L'Estall

 PR-HU50, desde L'Estall al Mas de Quintillá

 Foto con zoom de Luzás
 Viacamp


Estupenda excursión por el Montsec aragonés, recorriendo el nuevo camino real dedicado a Santiago Pena (último habitante de L'Estall) y tres dólmenes que desconocía. Recorrido de 20 Km, que hemos hecho en poco más de seis horas (cuatro horas y catorce minutos en movimiento), con 695 m. de desnivel: Collado del Brañal - Dolmen de Brañal - Cima del Montsec de L'Estall (1.331 m) - Paso de San Miguel y ermita - Collado de Ramis - Dólmenes del Montsec - L'Estall - PR-HU50 - Mas de Quintillá - Collado del Brañal. Buen día para caminar, con algunas nubes y algo de viento en lo alto del Montsec.

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-camino-de-santiago-pena-dolmenes-21878434

domingo, 24 de diciembre de 2017

SERES QUERIDOS

“Seres queridos” es el segundo libro de Vera Giaconi (Montevideo, 1974). La escritora uruguaya, afincada en Buenos Aires, había publicado anteriormente otra colección de relatos titulada “Carne viva” (2011) y participado en una antología que homenajeaba a Clarice Lispector en el 35 aniversario de su muerte. “Seres queridos” fue uno de los cinco finalistas del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero 2015, galardón obtenido ese año por la escritora argentina Samanta Schwebli con el libro de relatos “Siete casas vacías” (Páginas de Espuma, 2015), que reseñamos en esta sección el año pasado. Ahora, en una acertada apuesta por la calidad literaria, la importante editorial Anagrama ha publicado “Seres queridos” en nuestro país, lo que supone un importante salto cualitativo en la carrera literaria de la escritora uruguayo-argentina.

"Seres queridos” contiene diez relatos breves que, como su título indica, tienen que ver con las relaciones entre las personas más cercanas, familiares en la mayor parte de los cuentos, pero también amigos próximos o personas que tienen entre sí una estrecha relación. En esas relaciones aparecen con frecuencia sentimientos negativos y mezquinos: odio, rencor, celos, afán de controlar, desconfianza, envidia. Son deseos ocultos, irracionales, difíciles de entender, pero que están ahí, agazapados, y que afloran en un momento u otro de la relación. La propia autora lo expresa así en una entrevista: “Por momentos somos chiquitos, mezquinos, y eso genera tensiones muy fuertes, sobre todo en los vínculos más cercanos”. Como ha escrito, a propósito del libro, la también escritora argentina Laura Galarza, Giaconi quita el velo y el horror está en el mismo hecho de ser humanos. Como si dijera: admitámoslo, somos una pieza mal fabricada.

Todos los títulos de los cuentos, excepto dos que casi (“Los restos” y “A oscuras”), constan de una sola palabra, como para concentrar aún más la síntesis. “Survivor” narra la relación virtual en la distancia entre dos hermanas. Una de ellas ha emigrado a Estados Unidos y ha comenzado una relación con un participante del programa televisivo que aquí se conoce como “Supervivientes”; la otra no deja de controlar ese noviazgo desde la distancia, a través de nuevos medios como You Tube  o Skype. “Dumas” está ambientado en los terribles años de la dictadura argentina y cuenta la preocupación de un reciente y aún joven y vigoroso abuelo cuando sus hijos deben abandonar el país y llevarse con ellos a su querida nieta. “Tasador” presenta a un hijo y a su madre, ya mayor, mientras ambos ven un programa de televisión en el que se tasa el valor de objetos que muestran los invitados. El hijo constata la pobreza de lo que en su casa le rodea y el sombrío futuro que le espera con su madre anciana. En “Pirañas”, un muchacho que ha perdido dos dedos por la mordedura de una piraña ve lucha libre en la tele y se pelea con su hermana, mientras sus padres hacen lo mismo en otra habitación. En “Los restos”, dos hermanas, ufanas y liberadas, acuden a la casa de una tercera, que acaba de morir, para preparar su funeral. “Limbo” cuenta el intercambio de papeles entre un prestigioso médico, ahora ingresado gravemente enfermo en un hospital, y una de sus pacientes. En “A oscuras”, ambientado también durante la dictadura argentina de los 70, una mujer deja a sus hijos a cargo de una vecina cuando tiene que trabajar por la noche. En “Bienaventurados” se narra la relación de una señora mayor que ha intentado suicidarse y su cuidadora. “Carne” nos presenta a un padre viudo y su hija adolescente, anoréxica y vegetariana. “Reunión” es el último y más largo de los relatos del libro. También el más impresionante. Explica la relación de una amiga de juventud con una joven pareja que por motivos de trabajo ha vivido en diversas ciudades del mundo y que, finalmente y tras varios abortos, ha conseguido tener el hijo que tanto deseaban.

Siguiendo la extraordinaria tradición cuentista hispanoamericana, encontramos hoy a escritoras como Mariana Enríquez, Samanta Schwebli o esta Vera Giaconi. Autoras que han iniciado con fuerza su carrera literaria y a las que habrá que seguir con atención en el futuro.

         “Seres queridos”. Vera Giaconi. Anagrama. 2017. 160 páginas.