domingo, 15 de octubre de 2017

ACEQUIA DE SANGRE


“Acequia de sangre” es una novela histórica que recrea, de manera documentada y buscando la mayor aproximación a la verdad, los terribles días de la Guerra Civil española en Besians, una pequeña localidad ribagorzana situada en la margen derecha del río Ésera, a unos doce kilómetros de Graus, la capital de la comarca. Besians forma parte del municipio de Perarrúa, población algo más grande situada unos dos kilómetros aguas abajo del río. En 1936 el municipio, que incluía los hoy despoblados El Mon y Arués, tenía 539 habitantes, de los que aproximadamente 125 vivían en Besians, distribuidos en poco más de veinte casas.
Los  datos anteriores nos indican que estamos ante un libro de historia local que interesará, sobre todo, a los habitantes o descendientes de los pueblos que en él aparecen, que son principalmente Besians y Perarrúa. En muy segundo término aparecen Graus y Santaliestra; y mucho más secundariamente algunos otros lugares de la provincia más alejados de los citados. Todos los personajes del libro aparecen con sus nombres reales, a veces con el de la casa familiar, tan importante en estas tierras altoaragonesas.
El libro ha sido autoeditado por su autor, Víctor Esbert Tobeña (Mollet del Vallés, 1962), titulado superior en Musicología y con raíces familiares en Besians. Tras una primera edición del año anterior, en 2015 salió una segunda, revisada y aumentada, que es a la que nos referimos en esta reseña. No es un libro fácil de encontrar en la actualidad y yo mismo he podido leerlo gracias al amable préstamo de un amigo. Esbert logra mantener un tono aséptico y distante y evita en lo posible las opiniones y valoraciones personales. En notas a pie de página, indica la procedencia de sus informaciones. Su objetivo es intentar contar los hechos tal como debieron de suceder. El título del libro hace referencia al proyecto de construcción de una variante de la acequia de arriba, cuyo concurso público fue anunciado en mayo de 1933. A la hora de decidir su trazado, Besians se dividió en dos bandos bien definidos e irreconciliables. Esa división, que partió al pueblo casi por la mitad, se agudizó con el estallido de la Guerra Civil.
El libro se divide en tres partes (República, Revolución y Cotrarrevolución) y está estructurado en capítulos breves que hacen más ágil su lectura. Se trata de una novela coral o colectiva, con un gran número de personajes y sin ninguno que pueda considerarse protagonista o principal. Sin embargo, hay algunos que tienen tal vez más presencia y continuidad en el relato. Destaca el de Rufina Castro, maestra de Besians y casada con Francisco Loscertales, juez municipal y administrador de Casa Sesa, la más rica y con más tierras del pueblo y propiedad de la familia Laguna, que vivía en Huesca y en Castellflorite donde, además de en otros lugares de la provincia, también tenía posesiones. El 20 de julio de 1936, varios hombres del comité de Graus, dirigidos por Emilio Portella y acompañados por algunos miembros del comité de Perarrúa, se desplazaron hasta Besians para detener a Loscertales. Aunque Portella le aseguró que no le iba a ocurrir nada, Rufina Castro no volvió a ver a su marido. Durante y después de la contienda, la maestra no cejará en su empeño de buscar la identificación y el castigo de los autores de la detención y muerte de su marido.
El libro cuenta con detalle los episodios vividos en Besians, y en menor medida en Perarrúa, a lo largo de la Guerra Civil y el itinerario seguido por sus vecinos durante y después del terrioble enfrentamiento bélico. Especial interés tienen las páginas dedicadas a Graus, a la composición de su comité revolucionario, al hacinamiento de sacerdotes de toda la comarca prisioneros en la cárcel habilitada en el antiguo colegio de los jesuitas, a su posterior fusilamiento en las tapias del cementerio, a la detención de un buen número de comerciantes del pueblo, a la manifestación de mujeres pidiendo su liberación o a la posterior matanza de esos comerciantes en El Grado en octubre de 1936.
“Acequia de sangre” es una microhistoria de nuestra guerra civil. Un relato local y comarcal de la sinrazón y la barbarie que presidieron aquellos infaustos días del pasado.
“Acequia de sangre”. Víctor Esbert. Edición del autor. 2015 (2ª edición). 234 páginas.


domingo, 1 de octubre de 2017

SEIS CUENTOS DE ADAM JOHNSON


Adam Johnson (Dakota del Sur, 1967) es una de las figuras emergentes de la nueva literatura norteamericana. Con su novela “El huérfano”, ambientada en Corea del Norte y publicada en España en 2015 por Seix Barral, logró el prestigioso Premio Pulitzer en 2013. En 2015, ganó el National Book Award con su libro de relatos “George Orwell fue amigo mío”, que a principios de 2017 también publicó en España Seix Barral con traducción de Carles Andreu. No son dos libros de literatura fácil ni comercial, sino más bien de vocación minoritaria, lo cual aumenta el mérito del autor. Johnson ha publicado otro libro de relatos, “Emporium”, que esperamos sea pronto editado en España.
George Orwell fue amigo mío” contiene seis cuentos de mediana extensión, unas cincuenta páginas por relato. Son narraciones densas y algo oscuras, profundas y ambiguas, de gran calidad literaria y estructura abierta a diferentes interpretaciones. Transcurren en distintos lugares de la geografía estadounidense y mundial y están ligados a temas de actualidad y a episodios históricos recientes. Se inscriben en cierta medida en la reciente tradición americana del llamado realismo sucio, encarnado principalmente por Raymond Carver. Sin embargo, además de ser relatos más extensos, están dotados de originalidad propia y de una mayor experimentación literaria.
El libro se inicia con el relato “Nirvana” cuyo título, aunque con cierta ambigüedad, hace referencia al famoso grupo de rock liderado por Kurt Kobain. Los protagonistas son una pareja que vive en Palo Alto (California). La mujer sufre una parálisis progresiva y desea suicidarse; el marido, que narra la historia en primera persona, trabaja para una empresa que se dedica a amenazar a usuarios de Facebook para que eliminen determinados comentarios negativos y ha creado un presidente de Estados Unidos virtual con el que se pueden entablar conversaciones. El contraste entre el avance de la tecnología en ese plano y la enfermedad física y depresiva de la mujer compone un relato paradójico y, a pesar de ciertas gotas de ironía, de tono final triste y desencantado. “Huracanes anónimos” está ambientado en Luisiana tras el paso de los huracanes Katrina y Rita y también presenta problemas familiares y una enfermedad terminal. De nuevo el cáncer aparece en Datos interesantes”, narrado, en un tono aparentemente más ligero e irónico, por una mujer que ha sobrevivido a la enfermedad. “George Orwell fue amigo mío”, relato que da título al libro, está narrado por un antiguo director de una prisión de la Stasi en Berlín que ahora, tras la caída del muro, es objeto de visitas turísticas guiadas. La ex prisionera que hace de guía y el ex director, ahora jubilado, ofrecen diferentes versiones sobre la vida en la prisión en los duros años del comunismo. “Pradera oscura” es el más inquietante y oscuro de los cuentos del libro. Su narrador es un experto informático que parece debatirse entre las técnicas cibernéticas para detectar archivos pornográficos prohibidos y sus propias pulsiones pornográficas ocultas. Cierra el libro “La sonrisa de la fortuna”, protagonizado por varios ciudadanos norcoreanos que han escapado a Corea del Sur, pero tampoco en este país opulento y desarrollado parece que hayan encontrado la felicidad.
George Orwell fue amigo mío” es un espléndido libro de relatos. Posiblemente de lo mejor que se ha publicado recientemente en este género en nuestro país. Son seis magníficas narraciones que absorben al lector, que dejan poso y crean inquietud, que presentan visiones y perspectivas distintas de las cosas y de unos mismos hechos, que combinan con maestría el humor y la tragedia, la ironía y el dolor. Estaremos a la espera de la edición en nuestra lengua de nuevas obras de este destacado y original narrador estadounidense, que con tanta fuerza ha irrumpido en el panorama literario actual.
George Orwell fue amigo mío. Adam Johnson. Traducción de Carles Andreu. Seix Barral. 2017. 306 páginas.

jueves, 28 de septiembre de 2017

LINÁS DE BROTO - SOASO DE LINÁS - TOZAL DE LAS COMAS - EL CEBOLLAR - ORDESA

 Iglesia de Linás de Broto
 Inicio de la excursión


 Puente A Pasata

 Soaso de Linás
 Ascendiendo hacia el tozal de las Comas


 Toronzué, Tendeñera y cresta de Año
 Primeros colores de otoño
 Grupo con Toronzué, Sabocos, Tendeñera y cresta de Año al fondo.
Dura ascensión
 El Tozal de las Comas al fondo. Descanso.


 Tendeñera, Cresta de Año, Pico Otal, punta Feners.
 Cuello de Mondiniero
 Tramo final hacia la cima del tozal de las Comas.
 Flores en la subida. El falso azafrán o quitameriendas.
 Subiendo. Un grupo ya está en la cima del tozal de las Comas
 Monte Perdido, con zoom.
 Mondiniero al fondo.
 Descansando en la cima del tozal de las Comas.
 Grupo en el tozal de las Comas.
 El Vignemale o Comachibosa.
 Iniciando el descenso.

 Cogiendo agua en un barranco.

 Hayedo en la bajada.



 Paso bajo las paredes rocosas

 Tramo final.

 El río Ara al final de la excursión

Tras las fiestas grausinas, el Centro Excursionista Ribagorza reanudó el pasado domingo su programa oficial de excursiones con un atractivo y poco conocido itinerario por los aledaños del valle de Ordesa. Era ésta una actividad que había quedado suspendida por la lluvia a principios del pasado mes de junio.
Fuimos 25 los participantes que salimos de Graus en autobús a las siete de la mañana para dirigirnos por carretera a la localidad sobrarbense de Linás de Broto, situada a 1.232 m. de altitud, en la vertiente oriental del puerto de Cotefablo. A las nueve en punto, iniciamos nuestra caminata en un desvío a la derecha un poco antes de la entrada al pueblo. Transitamos primero por un umbrío camino empedrado envuelto en vegetación, por la margen derecha del barranco de Sorrosal. Desviándonos momentáneamente del sendero principal, fuimos a ver un par de cascadas de la zona conocida como el Soaso de Linás, ahora algo escasas de caudal pero aun así merecedoras de una visita. Tras cruzar el barranco de Sorrosal por el recientemente restaurado puente de A Pasata, hicimos la parada del desayuno. Recuperadas las fuerzas, iniciamos el tramo más duro de la ascensión al Tozal de las Comas.
Ya por terreno abierto, fuimos subiendo, por camino poco trazado, remontando laderas herbosas bastante empinadas. Tras llegar al cuello Mondiniero, dejamos este pico a nuestra derecha y afrontamos, en sentido contrario, el último tramo de la ascensión al Tozal de las Comas, situado a 2.342 m. de altitud y punto más elevado de nuestro recorrido. Desde la cima de esta privilegiada montaña, y ya desde su camino de ascenso, disfrutamos de magníficas vistas en todas las direcciones. Por el oeste, la cara sur de Tendeñera, las crestas de Año y los picos Otal y Feners. Hacia el norte, el imponente Vignemale o Comachibosa. Hacia el este, los inmediatos valles de Bujaruelo y Ordesa, los Gabietos, el Taillón, las puntas ya nevadas de las Tres Sorores (Cilindro, Monte Perdido y pico Añisclo) y la punta de las Olas. Cerrando el horizonte por oriente, y ya algo difuminadas en la  lejanía, las reconocibles siluetas de Cotiella y la Peña Montañesa.
Tras una relajante parada en esta espaciosa cima, descendimos por laderas redondeadas, verdes y herbosas hasta el collado del Cebollar, donde se encuentra una estación meteorológica. Allí tomamos el PR-HU134. Nos quedaban dos horas de bajada por zona de bosque, primero de pinos y luego por un precioso y sombreado hayedo. A las seis de la tarde llegamos al final de nuestro recorrido, un parking a 3,5 Km al norte de Torla, situado a 1.070 m. de altitud. Allí nos esperaba el autobús y en dos horas más de carretera llegamos de vuelta a Graus tras una larga jornada de excursionismo.
Según nuestro GPS, habíamos recorrido 19 Km en algo más de nueve horas, de las cuales poco más de seis estuvimos en movimiento. El desnivel de subida fue de 1.258 m. y el de bajada, de 1.391 m. Habíamos completado un exigente itinerario por unos parajes poco conocidos de la zona próxima a Ordesa, un valle muy visitado que sin embargo esconde rincones próximos todavía muy poco frecuentados por los excursionistas.
Artículo publicado en Diario del Alto Aragón.
 Mapa y perfil de la excursión.


domingo, 17 de septiembre de 2017

RENDICIÓN, UNA FÁBULA LUMINOSA

      

Desde su primera narración, “Lo peor de todo” (1992), inscrita en los inicios de la llamada Generación X o Generación Kronen, Ray Loriga (Madrid, 1967) ha recorrido una larga carrera literaria que incluye diez novelas, varios libros de relatos y numerosos guiones de cine. Ahora, con “Rendición”, acaba de ganar la última edición del prestigioso, y económicamente bien dotado, Premio Alfaguara de Novela.
El jurado, presidido por la escritora mexicana Elena Poniatowska, consideró que “Rendición” es “una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos. A través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos. La trama de ‘Rendición’ sorprende con cada página hasta conducirnos a un final impactante que resuena en el lector tiempo después de cerrar el libro”.
“Rendición” es lo que, últimamente con cierta modernidad y algo de abuso, denominamos distopía, la descripción de una posible sociedad futura que acentúa algunos rasgos ya presentes en la nuestra. Tal vez exagerando un poco, podríamos incluir este relato en el género de la ciencia-ficción, aunque en realidad acabe funcionando literariamente como una fábula o parábola. Una historia contada por una voz narradora que habla en tiempo real mientras van ocurriendo los hechos, que parece ir contándose a sí misma a modo casi de monólogo.
Una pareja que vive en el campo tiene que quemar su casa y abandonar sus tierras ante el avance de una guerra cuyas causas son oscuras y todos parecen desconocer. Él, narrador de la historia, era un trabajador en las tierras que eran propiedad de la que luego fue su mujer. Dos hijos del matrimonio partieron a la guerra y no hay noticias de ellos desde hace tiempo. Para paliar su ausencia, la pareja acogió a un niño mudo al que llamaron Julio, que les acompaña en la huida. Con otros desplazados se dirigen a la cuidad transparente, una ciudad en la que la intimidad no existe y donde a cada uno se le da un trabajo acorde a su preparación y todas las necesidades parecen estar satisfechas.
La novela plantea diversos temas; algunos actuales y otros más atemporales. Por un lado, la necesidad de adaptarse a nuevas circunstancias. El propio Loriga lo expresó así en el momento de la recepción del premio Alfaguara: "Trata sobre quiénes somos cuando nos cambian las circunstancias, cuando nos quitan las flores del jardín, cuando los muebles se han ido, cuando las situaciones han cambiado; quiénes somos de verdad, esa es la pregunta que me hago en el libro". El narrador era un campesino y la actividad a la que se dedicaba antes de la guerra ha dejado de existir en la ciudad transparente a la que llega.
La novela, en este aspecto orweliana, kafkiana y, permítaseme la palabra, huxleyana, construye una metáfora de un tiempo futuro en el que desaparece la intimidad del individuo y todo el mundo parece tener que ser feliz por uniformidad y decreto. Otro concepto, ya presente en el título, es el de la rendición: el narrador va aceptando y asumiendo una serie de renuncias y humillaciones contra las que no logra en principio reaccionar. Las causas de esa renuncia pueden ser varias, aunque tal vez sea la principal la búsqueda de la supervivencia y protección de los suyos.
Escrita con una prosa sobria y desnuda, con escasez de adjetivos y ausencia de adornos literarios, “Rendición” es una novela que se lee con creciente interés y que plantea inquietudes y preocupaciones de nuestro tiempo que se proyectan hacia el futuro.

“Rendición”. Ray Loriga. Alfaguara. 2017. 216 páginas.

sábado, 9 de septiembre de 2017

DEL VALLE DE BENASQUE AL VALLE DE ARÁN: LA BESURTA-PUERTO DE LA PICADA-ARTIGA DE LIN-UELHS DETH JOEU-ES BORDES

Subiendo de la Besurta al puerto de la Picada.




El Aneto y los Montes Malditos, enfrente de nosotros.
El Forau de Aiguallts con zoom.
Zoom al Aneto
Llegando al puerto de la Picada
Desayunando en el puerto
Iniciando la bajada
Grupo con la Picada al fondo.
La canaleta de Pomero


Bajando a la Artiga de Lin

Caballos cerca de la cabaña de Pomero


El Coll deth Horo a la vista

El puente colgante antes de la Artiga
Bosques antes de la Artiga


La Artiga de Lin, con las vacas pastando, y el Coll deth Horo al fondo.


Uelhs deth Joeu u Ojos del Joeu.


Setas en el camino



Hont o Fuente de Gresilhon
Tren turístico de la Artiga
Hayas en el camino de la Artiga al aparcamiento.

Aparcamiento de la Artiga, comida y camino de bajada



Iglesia de Es Bordes

El pasado domingo treinta y tres miembros del Centro Excursionista Ribagorza realizaron una bonita travesía de montaña entre los valles de Benasque y de Arán, desde La Besurta a la Artiga de Lin y Es Bordes, cruzando por el puerto de la Picada, paso histórico y tradicional entre ambas comarcas pirenaicas. La excursión se hizo en un día fresco y nublado en su inicio, pero sin lluvia y progresivamente caluroso a medida que avanzaba la jornada, cuya temperatura resultó ideal para la práctica del senderismo.
Los treinta y tres participantes en la actividad nos desplazamos en autobús desde Graus, de donde salimos a las seis y media, hasta el aparcamiento situado en el vado de Llanos del Hospital de Benasque, al que llegamos muy poco después de las ocho. Tras una corta espera tomamos el autobús, obligatorio en la temporada de verano, que lleva a La Besurta. Un poco antes de este lugar, en la anterior parada, iniciamos, a casi 1900 m. de altitud, nuestro recorrido andando. Ascendimos por una pronunciada subida, conocida como “la costera”, por un sendero muy pisado y bien marcado que en alrededor de hora y media, nos llevó al puerto de la Picada, situado a 2477 m. de altitud y punto divisorio entre los valles de Benasque y de Arán. Acurrucados en un lugar protegido del frío y fuerte viento, hicimos la parada para el desayuno.
Una vez repuestas fuerzas, iniciamos el camino de bajada en dirección noreste hacia la Artiga de Lin. Dejamos a la izquierda el paso de la Escaleta y la frontera francesa y descendimos por la llamada canaleta de Pomero. Pronto llegamos a una zona más suave y herbosa donde, cerca de la cabaña de Pomero, pastaban apacibles unos hermosos caballos. Reanudamos el descenso y nos adentramos en un precioso bosque húmedo y frondoso. Cruzamos un nuevo puente colgante en continuo bamboleo a nuestro paso y, por otro tramo de bosque, llegamos enseguida a la Artiga de Lin, conjunto de un par de verdes explanadas hasta donde llega una pista asfaltada y donde hay un refugio de montaña en fase de ampliación. Desde el puerto de la Picada habíamos tardado poco más de dos horas. Las vistas del Coll deth Horo (o de Toro en la zona benasquesa) y del Coll de los Araneses son extraordinarias.
Desde la Artiga hicimos un recorrido circular de unos 20 minutos por los llamados Uelhs deth Joeu (Ojos del Joeu), lugar donde afloran con fuerza a la superficie las aguas procedentes del glaciar del Aneto que se filtran y desaparecen bajo tierra en el llamado Forau de Aigualluts. El río Joeu es una de las fuentes del río Garona, que tras atravesar el valle de Arán se convierte en uno de los principales ríos franceses de la vertiente atlántica.
Terminado ese breve recorrido, iniciamos el descenso hacia la localidad de Es Bordes. El primer tramo, de unos tres kilómetros, lo hicimos por un nuevo sendero que, entre húmedos y frondosos bosques, discurre en paralelo a la pista asfaltada que baja desde la Artiga. Tras unos 3 Km de recorrido, llegamos al aparcamiento de coches (no pueden llegar vehículos grandes) donde hay un par de restaurantes. En la terraza de uno de ellos hicimos la parada para comer nuestra comida de alforja. Nos quedaban luego 6 Km de descenso por carretera hasta la localidad de Es Bordes, donde nos esperaba el autobús para volver a Graus. Habíamos recorrido 20 km, en algo más de siete horas, de las que cinco y media estuvimos en movimiento.
Artículo publicado en Diario del Alto Aragón

Datos, mapa y perfil de la excursión

Distancia: 18,8 Km
Ascenso: 717 m
Descenso: 1.757 m
Altura máxima: 2.472 m
Altura mínima: 825 m
Tiempo transcurrido: 7h39m
Tiempo en movimiento: 5h26m
Tiempo detenido: 2h13m
Velocidad media: 2,46 Km/h
Promedio movimiento: 3,47 Km/h